Alice Guy: La Madre del Cine

Si no eres actriz, y en muchas ocasiones también en este caso, el binomio cine- mujer no siempre resulta fácil. Pero convendría recordar que la primera vez que alguien realizó un film que hoy llamaríamos de ficción fue una mujer, Alice Guy. Fue una pionera, con lo que ello representa, por lo que no sólo fue la primera en dirigir ficción, sino en hacer algo parecido a la ciencia-ficción, en crear efectos especiales, y en ocuparse (y de paso inventar) de la producción ejecutiva. En su época (o mejor deberíamos decir en los comienzos de su carrera) fue admirada y reconocida, pero la historia oficial del cine pasó sobre su nombre y su memoria, haciendo que desde hace unos años seamos muchos los que queremos (y debemos) recordarla. Es curioso ,sin embargo, recordar que Guy realizó mas de 1000 películas a lo largo de su vida ( muchas de ellas de un solo rollo), con tanto éxito, que sus amigos Meliés, Segundo de Chomón e incluso los hermanos Lumiére empezaron a pensar que igual no era tan mala idea comercial eso de hacer películas. No olvidemos que en los comienzos del cinematógrafo se plasmaba la realidad, se analizaba hasta dónde podía llevar el invento, pero no se dirigía ficción. Alice Guy fue la primera en realizar lo que hoy se llamaría un guión, seguida muy de cerca por el propio Meliés.

Alice Guy es hija de un editor, y pasa su infancia entre Francia, Chile, y Suiza, al parecer de internado en internado. A la muerte de su progenitor, entra a trabajar como secretaria para León Gaumont ( quien tenía la patente de cronofotógrafo de Georges Demeny). Gaumont al asunto de las películas quizás no le diera excesiva importancia, y le encarga a Alice que se encargue de las “cintas recitadas” frente a las cintas que podríamos llamar casuales, que eran las que se exhibían hasta ese momento (cercanas a lo que hoy identificaríamos como documental). Guy, que tenía inquietudes teatrales, vio el enorme potencial del invento, y como diríamos ahora, “se vino arriba”. En 1986 adapta el cuento “El Hada de los repollos”, y durante una década trabaja (eso si, compaginándolo con sus labores de secretaria para Gaumont) como realizadora. En 1906 rueda lo que hoy denominaríamos una superproducción, “Nacimiento, Vida y Muerte de Cristo” que tiene una duración de 30 minutos (larguísima para la época) contando con mas de 300 extras, y 25 decorados diferentes.

En 1907, junto a su marido, el cameraman Herbert Blaché, emigran a Estados Unidos, donde en 1910 funda la productora Solax. Allí rueda films de todos los géneros, policiacos, western, drama,..se calcula que llega a rodar hasta 1000 films. En 1913 escribe “Woman´s Place in Photoplay Production” en donde denuncia la exclusión de las mujeres que estaba teniendo lugar en el mundo del cine. En 1917 se divorcia de su marido (que decide marcharse a Hollywood) y ella vuelve a Francia, aunque encuentra que la industria del cine ha caído frente al mercado norteamericano. Decide volver a Estados Unidos, y desde 1940 vive con su hija, publicando en 1976 su libro de memorias “The Memoirs of Alice Guy Blaché” en donde hace una reivindicación de todas sus películas y su autoría.

Es muy triste que tras el “borrado” de la historia del cine, y como cuenta su nieta, Alice Guy Peters, dedicó los últimos 30 años de su vida a recuperar sus películas entre Francia y Estados Unidos. Su nombre como directora fue sustituido en la mayoría de las ocasiones por el nombre del que fue su jefe (Gaumont) o por el que fue su marido (Blaché). En 1953 Francia le concede la legión de honor, y cuatro años después un homenaje en la cinemateca francesa, pero quizás no fuera suficiente. Perder la filmografía para un director resulta algo parecido a perder la memoria, o incluso peor.