El Gato que llegó del frío

La vida del espía no debe ser fácil. Y mucho menos la de sus jefes, ideando cada día formas eficientes y en ocasiones extremadamente sofisticadas para “poner la oreja” al prójimo (que diría mi abuela). El colmo de la sofisticación, (aunque no sé si deberíamos usar este término) tuvo lugar durante la llamada Guerra Fría, que mantuvo bastante ocupados a rusos y norteamericanos durante décadas.

 

En 1961, se inició la operación “Gato Acústico”, que se alargó cinco años, en los cuales un gato fue convenientemente amaestrado y sometido a las intervenciones quirúrgicas necesarias para dotarlo de los medios necesarios para llevar una labor de espionaje “como Dios Manda”, y por supuesto, jamás ser descubierto. El gato “topo”, o el “topo” gato, llevaba implantado un micro en la oreja, unida a una batería en el abdomen, y una antema de transmisión en su cola con objeto de espiar las maniobras del Kremlin. Por supuesto, todos los que tenemos gatos sabemos que ante un buen chuletón el gato es capaz de abandonar cualquier misión que se precie, con lo que manipularon su biología para que dejara de tener ese tipo de instinto. El objetivo era sorprender las conversaciones secretas colocando al gato en los bordes de las ventanas, en los bancos de los jardines públicos, o en el interior de los cubos de basura.

 

Pero el experimento no tuvo demasiado éxito. Para su primera misión, el gato-espía fue enviado a un parque cercano a la embajada de Rusia en Washington, donde al parecer se iban a reunir dos espías. Apenas salió de la camioneta, el gato fue atropellado por un taxi, muriendo en el acto, y perdiendo así los millones de dólares y el tiempo que emplearon en el mismo.

 

Después de otros muchos tests, el proyecto será abandonado, como muestran los documentos de la CIA desclasificados hace algunos años (en 2001). La nota concluye que: “La opción de entrenar los gatos espías no es una opción realista” pero se alegra y se felicita por la energía y la inventiva del equipo al que se le ocurrió el proyecto, y un ejemplo para todos los pioneros de la ciencia (según ellos).

 

Ahora entiendo que a veces mi gato se me quede mirando tan fijamente,…¿quién andará detrás?